Creciente morosidad en las comunidades


El Colegio de Administradores de Fincas viene trasladando a la sociedad su preocupación por la creciente morosidad que las entidades financieras españolas están adquiriendo con las Comunidades de Propietarios.

Como consecuencia de la crisis, un ingente número de promotoras, constructoras y en menor medida, familias, no han podido hacer frente al pago de su deuda hipotecaria, razón por la que las entidades financieras, tras los desahucios ejecutados, pasan a ser propietarios de un elevado número de inmuebles, en especial, viviendas y locales. La situación crítica de algunas de estas entidades, junto con las enormes dificultades que tienen para hacer frente a la gestión de estos activos, provocan que no estén cumpliendo, puntualmente, con sus obligaciones económicas con las comunidades.

Este incumplimiento conlleva ingentes problemas económicos para los vecinos de esos inmuebles, que tienen que ver aumentadas sus cuotas para afrontar el impago que originan los morosos. Los administradores están percibiendo en éste un sangrante problema económico, que conlleva la posibilidad muy real del deterioro de un edificio porque sus vecinos no pueden asumir el coste de los recibos que dejan de abonar dichas entidades. Además del efecto tan negativo a nivel económico, los administradores perciben el enorme malestar que esta situación está generando entre el resto de los propietarios. Hay que tener en cuenta que, en numerosas ocasiones, han visto desahuciar de estas viviendas, precisamente por falta de pago, a sus vecinos de toda la vida y son personas con cuyo esfuerzo económico han ayudado, muchas veces, a reflotar estas entidades con problemas, las cuales son las que ahora no cumplen. 

Hasta la fecha, se ha conseguido, con profesionalidad y un gran esfuerzo de las familias, mantener casi en su totalidad la actividad en este sector. Esta nueva situación, en la que se está acumulando la deuda de los bancos hacia las comunidades, puede poner en peligro ese inestable equilibrio, tanto por los aspectos económicos como por los referidos problemas de convivencia que se están produciendo, y que en la práctica complican, notablemente, lograr la necesaria renovación de los presupuestos, los acuerdos para realización de las obras y, en definitiva, el desarrollo normal de la actividad de las comunidades.

El Colegio de AAFF es consciente de la urgente necesidad de adoptar todas las medidas que estén al alcance de las entidades financieras para dar solución a este problema, teniendo presente que únicamente se pide que cumplan, puntualmente, con sus obligaciones, para lo que pueden contar con el apoyo y colaboración de los colegiados.

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