“Nuestra empresa va a cumplir 40 años y ha atravesado muchas tormentas”

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ENTREVISTA/ LUIS CURIEL ARÓSTEGUI, DIRECTOR PROPIETARIO DE I.T. CURIEL Y EXPRESIDENTE DE LA CÁMARA DE COMERCIO DE GRANADA

La constante evolución y la mejora de medios humanos y materiales les ha permitido afrontar estos retos

Luis Francisco Curiel Aróstegui es un hombre hecho así mismo. En 1972 fundó IT Curiel, una empresa que cumplirá, dentro de poco, 40 años. Su compromiso con los empresarios de la provincia es una constante en la vida de Curiel, formando parte, en 1973, de la Asociación de Instaladores Eléctricos, en 1975 presidió la Asociación de Instaladores de Calefacción y Aire Acondicionado, y, en 1987, fue elegido presidente de la Cámara de Comercio de Granada, cargo que ocupó hasta 1998.

Además de la dirección de su empresa, actualmente Luis Curiel es el presidente del Real Aeroclub de Granada, una de sus pasiones. Aprovechando el 125 aniversario de la Cámara hablamos con Luis Curiel, sobre estos y otros asuntos, en busca de su experiencia y distinción profesionales.

 

¿Cómo recuerda sus inicios como empresario?

Al principio de los años 70, la situación en España también era complicada. Yo trabajaba en una empresa que no era ajena a las dificultades, así que, a principios de 1972, decidí lo que se llamaba entonces ‘montarse por su cuenta’, y con el estímulo y apoyo de algunos futuros clientes, compañeros del sector, y un gran caudal de ilusión, fundé Instalaciones Técnicas Curiel, con el compromiso y perspectiva de poder realizar todas las instalaciones que entonces se podían hacer en un edificio.

El sector de la construcción es uno de los más golpeados por la crisis, ¿cuáles han sido las recetas que ha aplicado IT Curiel para poder sobrevivir a la situación? 

Nuestra empresa está a punto de cumplir 40 años y ha atravesado muchas tormentas. En los 90, las empresas como IT Curiel dependían de las grandes constructoras, que por sus exigencias de contratación estaban llevando a la ruina a muchas de ellas, por los bajos precios y unas inaceptables condiciones de pago. Así decidí no mantener esa línea de trabajo y sólo realizar instalaciones directamente con las propiedades, o mediante concursos de empresas de gestión de proyectos, en donde se valora no sólo el precio, sino la calidad, los medios, las soluciones, el plazo de ejecución o la garantía. Ello nos ha llevado a tener una empresa fuerte y saneada aunque, con todo, ahora padecemos una escasez de contratos, como consecuencia del mercado. La evolución constante y la mejora de medios humanos y materiales, nos ha permitido afrontar este reto.

¿Qué puede contar de su dilatada experiencia como representante de varias organizaciones?

Probablemente mi interés en las cosas, personas y nuestro entorno, me ha llevado a participar en la estructura asociativa del mundo empresarial. Formé parte de la Asociación de Instaladores Electricistas en 1973, en la antigua Organización Sindical, de la que era presidente mi querido amigo Gerardo Cuerva. Después del cambio político de 1975,  fui  presidente de la Asociación de Instaladores de Calefacción y Aire Acondicionado, más de diez años,  por lo que formaba parte de la Junta Directiva de la Confederación Granadina de Empresarios. En 1982, tras la renuncia a la Presidencia de Alfonso Medina,  fui propuesto y elegido su presidente hasta 1987, año en el que fui elegido presidente de la Cámara de Comercio, y en cuyo Comité Ejecutivo llevaba ya ocho años, los últimos cuatro como vicepresidente.

¿Qué dificultades tuvo que atravesar ocupando este cargo? 

No era fácil, probablemente no deseable, compartir las dos presidencias, aún así, lo fui  de ambas durante unos meses, para cumplir los calendarios electorales. En 1987 fui elegido presidente de la Cámara de Comercio de Granada, renunciando a un tercer mandato y terminando dicha etapa en 1998.

Tuve la oportunidad de inaugurar junto al presidente que me precedió, Francisco Morales, la nueva sede de calle Buensuceso, en el edificio de los Condes de Lajarosa, y ser testigo directo de la transformación social y económica de España y de Granada. Estábamos recién incorporados a la Unión Europea y la Cámara, en defensa de los intereses generales del empresariado granadino, participó y exigió a los poderes públicos el avance en las infraestructuras de nuestra provincia, asistimos a la realización de la A-92, a la potenciación de Sierra Nevada, a la construcción del Palacio de Congresos entre otros, y ello se debió en buena parte al trabajo realizado por el Pleno de la Corporación, a la sintonía con la Confederación de Empresarios y a la magnifica relación que mantuvimos con el entonces presidente de la Junta de Andalucía, José Rodríguez de la Borbolla.  En esa etapa se promulgó la nueva Ley de Cámaras, que fue recurrida por diversos colectivos y que el Tribunal Constitucional confirmó en la práctica totalidad de su contenido. Se paralizaron las cuotas de las Cámaras y un aval del Estado permitió su supervivencia, claro está, con muchas dificultades.

La institución que usted presidió se enfrenta actualmente a grandes dificultades para su supervivencia. ¿Cree usted que podrán superarse?

Un Decreto Ley del actual Gobierno, sin consulta previa, eliminó una parte de la ley de cámaras, la obligatoriedad del pago de sus cuotas, que sí lo son en la mayoría de los países de la Unión Europea., excepto en Reino Unido.

Se ha debilitado la capacidad de competir de las empresas españolas, así como las ayudas a las pymes, que eran las que recibían principalmente los beneficios del trabajo de dichas corporaciones.  Ahora está pendiente definir el marco de competencia y la naturaleza jurídica resultante.

La supervivencia de las Cámaras de Comercio de España, puede tener una solución asimétrica. Las Autonomías son el órgano tutelante de las mismas y las oportunidades no serán iguales para Cámaras de Autonomías como la de Madrid, que la de un pueblo o comarca. Me consta que están haciendo grandes esfuerzos para ajustar su economía a la nueva situación, ya que, a partir de enero de 2012, serán miembros de la Cámara de Comercio aquellas empresas que lo deseen. La nuestra estará y espero y deseo que sean muchas más. La Cámara de Granada está haciendo un magnifico trabajo y creo que tenemos Cámara para mucho tiempo.

Los empresarios tenemos la obligación de confiar en el futuro y pedir a las administraciones que nos escuchen. La salida a las actuales dificultades pasa por mantener las empresas existentes y por la creación de muchas más, que paguen lo que deben y que entiendan que la única salida es la eficacia y la competitividad, modificando para ello, los ámbitos jurídicos, mercantiles, fiscales y laborales, para adaptarnos al siglo XXI.

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